domingo, 26 de mayo de 2013

MAGNIFICAT

MAGNIFICAT
María con el niño Jesús

 Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

   Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

   Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

   Auxilia a su pueblo
acordándose de la misericordia
―como lo había prometido a nuestros padres―
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
(Lucas I, 46-55)

CONSAGRACION AL ESPIRITU SANTO

CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
 
Espíritu Santo para colorear

Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.
¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

(Rezar un Padrenuestro por las intenciones del Sumo Pontífice)

ORACION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

ORACION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS



Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:
(Se ora en silencio pidiendo el favor)

¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?
A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.
Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.
Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.
Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe.
Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.
Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete tu Corazón misericordioso. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre.

ORACION DEL ABANDONO

ORACION CONTRA TODO MAL



Oración contra todo mal

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.
Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Conjuración a los Santos Ángeles o Súplica ardiente ¡cúbrannos con sus escudos!



Conjuración a los Santos Ángeles o Súplica ardiente

¡Dios Todopoderoso y Eterno, Uno en Tres Personas! Antes de conjurar a los Santos Ángeles, tus servidores y de llamarlos en nuestro socorro, nos postramos delante de Ti y Te adoramos, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Bendito y alabado seas por toda la eternidad. Que todos los Ángeles y los hombres que has creado te adoren, te amen y te Sirvan, Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal!
¡Y Tú, María, Reina de los ángeles, medianera de todas las gracias, todopoderosa en tu oración, recibe bondadosamente la oración que les dirigimos a tus servidores, y hazla llegar hasta el Trono del Altísimo para que obtengamos gracia, salvación y auxilio! AMEN.

¡Ángeles grandes y Santos, Dios los envía para protegernos y ayudarnos!
Los conjuramos, en el nombre de Dios Uno en Tres Personas,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos, en el nombre todopoderoso de Jesús,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por todas las heridas de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por todas las torturas de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por la Santa Palabra de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre del amor de Dios por nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la fidelidad de Dios para con nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la misericordia de Dios para con nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María Reina del Cielo y de la tierra,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María vuestra Reina y Soberana,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María, Madre de Dios y Madre nuestra,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su propia felicidad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su propia fidelidad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su fuerza combativa por el Reino de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos, ¡cúbrannos con sus escudos!
Los conjuramos, ¡protéjannos con sus espadas!
Los conjuramos, ¡ilumínennos con su luz!
Los conjuramos, ¡abríguennos bajo el manto de María!
Los conjuramos, ¡enciérrennos en el Corazón de María!
Los conjuramos, ¡deposítennos en las manos de María!
Los conjuramos, ¡muéstrennos el camino hacia la puerta de la vida: el Corazón abierto de Nuestro Señor!
Los conjuramos, ¡condúzcannos seguros hacia la casa del Padre Celestial!
Todos los Coros de los Espíritus bienaventurados,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la vida,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la fuerza de la palabra de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la caridad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles que Dios nos atribuye especialmente, como compañeros,
¡Vuelen en nuestro socorro!
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia la Sangre de Nuestro Señor y Rey.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia el Corazón de Nuestro Señor y Rey.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia el Corazón Inmaculado de María la Virgen Purísima y vuestra Reina.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!

San Miguel Arcángel: Tú eres el Príncipe de las milicias celestiales, el vencedor del dragón infernal, has recibido de Dios la fuerza y el poder para aniquilar por medio de la humildad el orgullo de los poderes de las tinieblas. Te conjuramos, suscita en nosotros la auténtica humildad del corazón, la fidelidad inquebrantable, para cumplir siempre la voluntad de Dios, la fortaleza en el sufrimiento y las necesidades, ¡ayúdanos a subsistir delante del tribunal de Dios!

San Gabriel Arcángel: Tu eres el Ángel de la Encarnación, el mensajero fiel de Dios, abre nuestros oídos para captar los más pequeños signos y llamamientos del Corazón amante de Nuestro Señor; Permanece siempre delante de nuestros ojos, te conjuramos, para que comprendamos correctamente la palabra de Dios y la sigamos y obedezcamos y para cumplir aquello que Dios quiere de nosotros. ¡Haznos vigilantes en la espera del Señor para que no nos encuentre dormidos cuando llegue!

San Rafael Arcángel: Tú eres el mensajero del amor de Dios! Te conjuramos, hiere nuestro corazón con un amor ardiente por Dios y no dejes que esta herida se cierre jamás, para que permanezcamos sobre el camino del amor en la vida diaria y venzamos todos los obstáculos por la fuerza de este amor.
¡Ayudadnos hermanos grandes y santos, servidores como nosotros delante de Dios!.
¡Protegednos contra nosotros mismos, contra nuestra cobardía y tibieza, contra nuestro egoísmo y nuestra avaricia, contra nuestra envidia y desconfianza, contra nuestra suficiencia y comodidad, contra nuestro deseo de ser apreciados! ¡Desligadnos de los lazos del pecado y de toda atadura al mundo!
¡Desatad la venda que nosotros mismos hemos anudado sobre nuestros ojos, para dispensarnos de ver la miseria que nos rodea, y poder mirar nuestro propio yo sin incomodarnos y con conmiseración!
¡Clavad en nuestro corazón el aguijón de la santa inquietud de Dios, para que no cesemos jamás de buscarlo con pasión, contrición y amor!
¡Buscad en nosotros la Sangre de Nuestro Señor que se derramó por nosotros! ¡Buscad en nosotros las lágrimas de vuestra Reina vertidas por nuestra causa! ¡Buscad en nosotros la imagen de Dios destrozada, desteñida, deteriorada, imagen a la cual Dios quiso crearnos por amor!
¡Ayudadnos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo! Ayudadnos en la lucha contra los poderes de las tinieblas que nos rodean y nos oprimen solapadamente!
¡Ayudadnos para que ninguno de nosotros se pierda, y para que un día, gozosos, podamos reunirnos en la felicidad eterna!
AMEN

San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!

Fuente: aciprensa

SALMO 14 PORQUE DIOS ESTA A FAVOR DE LOS JUSTOS



SALMO 14 (13)

No hay quien haga el bien
Salmo 53, 1-6
14:1 Del maestro de coro. De David.
El necio se dice a sí mismo:
"No hay Dios".
Todos están pervertidos,
hacen cosas abominables,
nadie practica el bien.
14:2 El Señor observa desde el cielo
a los seres humanos,
para ver si hay alguien que sea sensato,
alguien que busque a Dios.
14:3 Todos están extraviados,
igualmente corrompidos;
nadie practica el bien,
ni siquiera uno solo.
14:4 ¿Nunca aprenderán los malvados,
los que devoran a mi pueblo
como si fuera pan,
y no invocan al Señor?
14:5 Miren cómo tiemblan de espanto,
porque Dios está a favor de los justos.
14:6 Ustedes se burlan de las aspiraciones del pobre,
pero el Señor es su refugio.
14:7 ¡Ojalá venga desde Sión
la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob,
se regocijará Israel.