Jesús ha venido para darnos vida en abundancia plena, vida de gozo, y de dones, pero el maligno acecha y llena las mentess de mentiras, que ata con presteza, los separa del Reino ee Dios y lleva a la miseria.
Orar y conocer las promesas de Dios.
Jesús ha venido para darnos vida en abundancia plena, vida de gozo, y de dones, pero el maligno acecha y llena las mentess de mentiras, que ata con presteza, los separa del Reino ee Dios y lleva a la miseria.
San José, jefe y dirigente de la Sagrada Familia, obediente hacia la voluntad de Dios, con una fidelidad intachable como esposo y el más honorario padre adoptivo, que con el sudor de tus manos diste alimento a tu familia, por el profundo amor que guardaste al Divino Niño y a la Virgen María, te imploro para que intercedas y estés presente en mis complicados problemas y me liberes de esta desesperación que me agobia. Pide por mí para que las puertas me sean abiertas y consiga urgentemente el empleo o negocio propio para que me dé sustento y me ayude a salir de tan grave complicación. Un empleo digno, honorable, estable y bien pagado con el que sea capaz de hacerme cargo de los gastos de mi familia, un trabajo en el que emplee mis habilidades, que me ayude a explorar y experimentar, para aumentar mi desarrollo como ser humano y me permita seguir teniendo una relación con mi Dios todopoderoso.
Tú, que lo inalcanzable lo pones al alcance de nosotros. Tú, que sabes de mis requerimientos corporales, espirituales y materiales, auxíliame para que seas tú quien me ayude a salir de estos malos ratos. De tu despensa de medidas para los problemas, dame un poco de aquello que necesito para resolver todo lo que acongoja a mi familia. Haz que prontamente mis motivaciones y esfuerzos por querer seguir adelante se vean premiados con un trabajo que tenga la capacidad de traerme riquezas abundantes y prosperidad continua.
Oh, mi querido San José, que logres conseguir de Dios lo que con sencillez y con mucha fe de todo corazón pido:
(Pida con fervor y confianza lo que desea obtener)
San José, déjame aprender de ti a amar, adorar, alabar y ser fiel servidor de nuestro Dios creador, hijo Salvador y Espíritu Santo glorificador e intercesor de la Santísima madre Virgen María, así como tú, con tu devota entrega, lograste hacerlo. Protégeme, resguárdame, ayúdame, cuídame y haz descender de los Cielos lo que tan urgentemente necesito. Dame fuerza ante tanta hambruna y decadencia; dame cuidado y silencio para salir exitoso de las desesperanzas y complicaciones de mi vida; y antes que nada, bríndame tu infinita seguridad con la finalidad de que, motivado por ti y dispuesto a seguir tus pasos, sea capaz de vivir armónicamente y en caridad con las demás personas, para así lograr alcanzar la perpetua alegría. Por Jesús, mi Señor y Salvador. Amén.
Presentar nuestro cuerpo a Dios. Todo nuestro ser (mente, voluntad, cuerpo físico, personalidad y emociones), debe ser entregado a nuestro Padre celestial. Someternos al Señor requiere tanto una decisión definida de darle el control, como el compromiso diario de permanecer bajo su autoridad. Al rendirnos a Él, nos posicionamos para una vida piadosa.
Al mismo tiempo nos mostró lo que sólo nosotros podemos hacer, es decir, asumir cada uno nuestra parte de responsabilidad. Sí, porque Dios, que nos ha creado sin nosotros, no puede salvarnos sin nosotros. (S. Agustín), es decir, sin nuestra libre voluntad de amar. Quien no ama no se salva, está perdido. Y quien no ama a su hermano que ve, no puede amar a Dios que no ve. (
Hermanas y hermanos, este es el camino de la paz: la responsabilidad. Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría.
Jesucristo es nuestra paz, ante todo porque nos libera del pecado y, luego, porque nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales. Sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz. Por esto Jesús nació en Belén y murió en la cruz: para liberarnos del pecado. Él es el Salvador. Con su gracia, cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación.
Cierra tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Amén.”
“Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año queremos darte gracias por todo aquello que recibimos de ti.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrecemos cuanto hicimos en este año, el trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.