sábado, 10 de agosto de 2013

SALMO 43 ESPERA EN DIOS

SALMO 43 (42)

Envía, Señor, tu luz y tu verdad
43:
1 Júzgame, Señor,
y defiende mi causa
contra la gente sin piedad;
líbrame del hombre falso y perverso.
43:2 Si tú eres mi Dios y mi fortaleza,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué tendré que estar triste,
oprimido por mi enemigo?
43:3 Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,
hasta el lugar donde habitas.
43:4 Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,
Señor, Dios mío.
43:5 ¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios

SALMO 42 EL SEÑOR ME DARÁ SU GRACIA

SALMO 42 (41)

Tengo sed de Dios, del Dios vivo
42:
1 Del maestro de coro. Poema de los hijos de Coré.


La amargura del destierro42:2 Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
42:3 Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?
42:4 Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
"¿Dónde está tu Dios?"
42:5 Al recordar el pasado,
me dejo llevar por la nostalgia:
¡cómo iba en medio de la multitud
y la guiaba hacia la Casa de Dios,
entre cantos de alegría y alabanza,
en el júbilo de la fiesta!
42:6 ¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.
42:7 Mi alma está deprimida:
por eso me acuerdo de ti,
desde la tierra del Jordán y el Hermón,
desde el monte Misar.
42:8 Un abismo llama a otro abismo,
con el estruendo de tus cataratas;
tus torrentes y tus olas
pasaron sobre mí.
42:9 De día, el Señor me dará su gracia;
y de noche, cantaré mi alabanza
al Dios de mi vida.
42:10 Diré a mi Dios:
"Mi Roca, ¿por qué me has olvidado?
¿Por qué tendré que estar triste,
oprimido por mi enemigo?"
42:11 Mis huesos se quebrantan
por la burla de mis adversarios;
mientras me preguntan sin cesar:
"¿Dónde está tu Dios?"
42:12 ¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios.

SALMO 41 EL SEÑOR LO PROTEGERÁ Y LE DARÁ LARGA VIDA

SALMO 41 (40)



Dichoso quien socorre al indefenso
41:
1 Del maestro de coro. Salmo de David.
41:2 Feliz el que se ocupa del débil y del pobre:
el Señor lo librará en el momento del peligro
.
41:3 El Señor lo protegerá y le dará larga vida,
lo hará dichoso en la tierra
y no lo entregará a la avidez de sus enemigos
.
41:4 El Señor lo sostendrá en su lecho de dolor
y le devolverá la salud
.
41:5 Yo dije: "Ten piedad de mí, Señor,
sáname, porque pequé contra ti".
41:6 Mis enemigos sólo me auguran desgracias:
"¿Cuándo se morirá y desaparecerá su nombre?"
41:7 Si alguien me visita, habla con falsedad,
recoge malas noticias y las divulga al salir.
41:8 Mis adversarios se juntan
para murmurar contra mí,
y me culpan de los males que padezco, diciendo:
41:9 "Una enfermedad incurable ha caído sobre él;
ese que está postrado no volverá a levantarse".
41:10 Hasta mi amigo más íntimo, en quien yo confiaba,
el que comió mi pan, se puso contra mí.
41:11 Pero tú, Señor, ten piedad de mí;
levántame y les daré su merecido.
41:12 En esto reconozco que tú me amas,
en que mi enemigo no canta victoria sobre mí.
41:13 Tú me sostuviste a causa de mi integridad,
y me mantienes para siempre en tu presencia
.
* * *

41:
14 ¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
desde siempre y para siempre!
¡Amén! ¡Amén! 

jueves, 1 de agosto de 2013

QUE SERIA DE MI - JESUS ADRIAN ROMERO



SALMO 40 AFIANZO MIS PIES SOBRE LA ROCA

SALMO 40 (39)

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
40:1 Del maestro de coro. De David. Salmo.
Proclamación de los beneficios recibidos40:2 Esperé confiadamente en el Señor:
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
40:3 Me sacó de la fosa infernal,
del barro cenagoso;
afianzó mis pies sobre la roca
y afirmó mis pasos.
40:4 Puso en mi boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, temerán
y confiarán en el Señor.
40:5 ¡Feliz el que pone en el Señor
toda su confianza,
y no se vuelve hacia los rebeldes
que se extravían tras la mentira!
40:6 ¡Cuántas maravillas has realizado,
Señor, Dios mío!
Por tus designios en favor nuestro,
nadie se te puede comparar.
Quisiera anunciarlos y proclamarlos,
pero son innumerables.

La verdadera acción de gracias40:7 Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
40:8 entonces dije: "Aquí estoy.
40:9 En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón".
40:10 Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
tú lo sabes, Señor.
40:11 No escondí tu justicia dentro de mí,
proclamé tu fidelidad y tu salvación,
y no oculté a la gran asamblea
tu amor y tu fidelidad.

Súplica en un momento de peligro
Salmo 70, 1-5

40:12 Y tú, Señor, no te niegues
a tener compasión de mí;
que tu amor y tu fidelidad
me protejan sin cesar.
40:13 Porque estoy rodeado de tantos males,
que es imposible contarlos.
Las culpas me tienen atrapado
y ya no alcanzo a ver:
son más que los cabellos de mi cabeza,
y me faltan las fuerzas.
40:14 Líbrame, Señor, por favor;
Señor, ven pronto a socorrerme.
40:15 Que se avergüencen y sean humillados
los que quieren acabar con mi vida.
Que retrocedan confundidos
los que desean mi ruina;
40:16 queden pasmados de vergüenza
los que se ríen de mí.
40:17 Que se alegren y se regocijen en ti
todos los que te buscan,
y digan siempre los que desean tu victoria:
"¡Qué grande es el Señor!"

40:18 Yo soy pobre y miserable,
pero el Señor piensa en mí;
tú eres mi ayuda y mi libertador,
¡no tardes, Dios mío!

SALMO 39 MI ESPERANZA ESTA PUESTA SOLO EN TI

SALMO 39 (38)


El hombre es un soplo que desaparece
39:
1 Del maestro de coro. 
De Iedutún. Salmo de David.
La rebelión frente al mal
39:
2 Yo pensé: "Voy a vigilar mi proceder
para no excederme con la lengua;
le pondré una mordaza a mi boca,
mientras tenga delante al malvado".
39:3 Entonces me encerré en el silencio,
callé, pero no me fue bien:
el dolor se me hacía insoportable;
39:4 el corazón me ardía en el pecho,
y a fuerza de pensar, el fuego se inflamaba,
¡hasta que al fin tuve que hablar!

Reflexión sobre la caducidad de la vida
39:
5 Señor, dame a conocer mi fin
y cuál es la medida de mis días,
para que comprenda lo frágil que soy:
39:6 no me diste más que un palmo de vida,
y mi existencia es como nada ante ti.
Ahí está el hombre: es tan sólo un soplo, Pausa
39:7 pasa lo mismo que una sombra;
se inquieta por cosas fugaces
y atesora sin saber para quién.
39:8 Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?
Mi esperanza está puesta sólo en ti:
39:9 líbrame de todas mis maldades,
y no me expongas a la burla de los necios.


Súplica confiada
39:
10 Yo me callo, no me atrevo a abrir la boca,
porque eres tú quien hizo todo esto.
39:11 Aparta de mí tus golpes:
¡me consumo bajo el peso de tu mano!
39:12 Tú corriges a los hombres,
castigando sus culpas;
carcomes como la polilla sus tesoros:
un soplo, nada más, es todo hombre. Pausa
39:13 Escucha, Señor, mi oración;
presta oído a mi clamor;
no seas insensible a mi llanto,
porque soy un huésped en tu casa,
un peregrino, lo mismo que mis padres.
39:14 No me mires con enojo,
para que pueda alegrarme,
antes que me vaya y ya no exista más.