jueves, 6 de abril de 2017
La delicadeza es actuar y hablar de manera considerada y amable con los demás. Es hacer uso de nuestro autocontrol para no herir ni ofender a nadie.
Ser delicado significa ser muy cuidadoso. Se ve que eres delicado con las personas en la manera como les hablas. Ser delicado con las cosas o con los animales significa tener cuidado de su duración o bienestar.
Delicadeza es cortesía. Es importante ser cortés con los que convives a diario y no sólo con las personas que ves por primera vez, para que no se cumpla ese dicho de “Donde hay confianza, da asco”. Decir: “por favor”, “gracias”, “perdona”, “no hay de qué” no son meramente palabras. Son expresiones que dan a conocer a las personas delicadas.
Las personas que son bruscas, irónicas o contundentes asustan, confunden y perjudican a las otras personas.
Tener consideración es respetar los sentimientos de los demás y valorar, es ser amable, prestar atención a lo que les gusta
Cuando somos considerados, los demás saben que son importantes porque los tenemos en cuenta antes de actuar y porque ponemos empeño en que las cosas salgan bien. Cuando practicas la consideración los demás también empiezan a practicarla. ¡Es contagiosa!
Ninguna corrección, cuando es aplicada, resulta agradable, sino que duele; pero más tarde produce, a los que la han ejercitado, frutos de paz y de justicia. He 12,11
La disciplina significa control. La autodisciplina es autocontrol. Significa que te pones a hacer lo que realmente quieres hacer; pero no que seas una hoja al viento de tus pensamientos y sentimientos. La autodisciplina significa tomar la decisión de hacer lo que uno considera correcto. Es poner orden y eficacia en tu vida.
Con autodisciplina puedes ser moderado. No te extralimitas haciendo las cosas, ni te vuelves demasiado perezoso: simplemente consigues hacer las cosas. Los sentimientos vienen y van. Es posible que no puedas controlarlos, pero sí controlar lo que haces con ellos.
Cuando tienes autodisciplina, pones orden en tu vida. No dejas las cosas para después, sino que cumples lo que te propones. Gracias a la autodisciplina tienes “señorío” sobre tu propia vida.
La autodisciplina se practica controlando el tiempo y los sentimientos. Para controlar el tiempo hay que organizarlo en forma de rutinas diarias. Empleas la razón tranquila para enfrentarte a tus emociones, y por eso la vida se vuelve más tranquilas. Decides seguir las reglas de tu familia, de la escuela o del trabajo, y así comienzas a disfrutar de la convivencia.Con tres cosas me adorno y me presento, hermosas ante el Señor y ante los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre los prójimos y la armonía entre mujer y marido (Eclo, 25, 1)
La amabilidad es preocuparse por el bienestar de los demás. La amabilidad es demostrar que uno se preocupa por cualquier persona o cosa que se cruce en su camino, sabiendo que todo forma parte de la creación de Dios. Puedes ser amable con las personas, los animales y el medio ambiente. La amabilidad se evidencia en pequeños gestos que alegran la vida de las personas, en las ocasiones en que te interesas por sus ocupaciones, sus familiares, su salud. Amabilidad es demostrarle amor y comprensión al que está triste o necesita tu ayuda, aunque no esté a tu alcance resolver sus problemas.
Sin amabilidad, la gente sólo miraría por sí misma y todos se sentirían muy solos. Cuando alguien, en un gesto de amabilidad, tiene la mano hacia el prójimo, ese acto beneficia a los dos: el que lo recibe, porque siente que representa algo para el otro, y el que lo da, porque aumenta la bondad de su corazón.
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