Presentar nuestro cuerpo a Dios. Todo nuestro ser (mente, voluntad, cuerpo físico, personalidad y emociones), debe ser entregado a nuestro Padre celestial. Someternos al Señor requiere tanto una decisión definida de darle el control, como el compromiso diario de permanecer bajo su autoridad. Al rendirnos a Él, nos posicionamos para una vida piadosa.
viernes, 1 de mayo de 2026
sábado, 27 de diciembre de 2025
En el nacimiento de Jesús ya se perfila la elección fundamental que guiará toda la vida del Hijo de Dios, la elección de no hacernos llevar el peso del pecado, sino de llevarlo Él por nosotros.
Al mismo tiempo nos mostró lo que sólo nosotros podemos hacer, es decir, asumir cada uno nuestra parte de responsabilidad. Sí, porque Dios, que nos ha creado sin nosotros, no puede salvarnos sin nosotros. (S. Agustín), es decir, sin nuestra libre voluntad de amar. Quien no ama no se salva, está perdido. Y quien no ama a su hermano que ve, no puede amar a Dios que no ve. (
Hermanas y hermanos, este es el camino de la paz: la responsabilidad. Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría.
Jesucristo es nuestra paz, ante todo porque nos libera del pecado y, luego, porque nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales. Sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz. Por esto Jesús nació en Belén y murió en la cruz: para liberarnos del pecado. Él es el Salvador. Con su gracia, cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación.
jueves, 7 de agosto de 2025
San Cayetano, el patrón del pan y el trabajo
aplaca y contenta a los que daño nos quieren hacer.
lunes, 30 de diciembre de 2024
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Amén.”
Oración para despedir el año que termina
“Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año queremos darte gracias por todo aquello que recibimos de ti.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrecemos cuanto hicimos en este año, el trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.
domingo, 2 de junio de 2024
Que Dios bendiga tu vida, tu casa, tu familia tu trabajo y tu corazón.
Y esta es la confianza que tenemos en él: que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, el nos oye. 1 Jn 5, 14.






