viernes, 24 de julio de 2015

INVOCACIONES AL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA


Santo Ángel, mi consejero, inspírame;
Santo Ángel, mi defensor, protégeme;
Santo Ángel, mi fiel amigo, intercede por mi;
Santo Ángel, mi consuelo, confórtame;
Santo Ángel, mi hermano, defiéndeme;
Santo Ángel, mi maestro, instrúyeme;
Santo Ángel, testigo de todas mis acciones, purifícame;
Santo Ángel, mi auxilio, sosténme;
Santo Ángel, mi intercesor, intercede por mí;
Santo Ángel, mi guía, oriéntame;
Santo Ángel, mi luz, ilumíname;
Santo Ángel, que fuiste designado por Dios para guiarme, condúceme.

LETANÍA A LOS SANTOS ÁNGELES DE LA GUARDA

Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Gabriel, ruega por nosotros.
San Rafael, ruega por nosotros.
Todos los Santos Ángeles y Arcángeles, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles que contemplan sin cesar el rostro del Padre celestial, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que nunca se apartan de nosotros, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que están dedicados a nosotros por una celestial amistad.
Santos Ángeles Guardianes, nuestros fieles admonitores, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, nuestros sabios consejeros, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles, nuestros poderosos defensores frente a los ataques del maligno enemigo, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, nuestro sostén en las tentaciones.
Santos Ángeles Guardianes, que nos ayudan en nuestros tropiezos y caídas, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que nos confortan en nuestras penas y sufrimientos, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que toman nuestras oraciones y las conducen delante del Trono de Dios, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles, que nos inspiran y alientan a progresar en el bien, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que a despecho de nuestras faltas, nunca nos abandonan, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que se regocijan de nuestro progreso y adelanto en la perfección, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que nos miran  y oran  por  nosotros sin cesar mientras descansamos, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que no nos abandonan en nuestra agonía y muerte, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que consuelan las Almas en el Purgatorio, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, que conducen a los justos hacia el cielo, rueguen por nosotros.
Santos Ángeles Guardianes, con quienes esperamos un día alabar y contemplar eternamente a Dios, rueguen por nosotros.
Nobles Príncipes del Cielo, rueguen por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros, Señor.
Cristo: óyenos.
Cristo: escúchanos.
Señor ten misericordia de nosotros.
Señor ten misericordia de nosotros.
(Padrenuestro)
Bendecid al Señor todos su Ángeles; vosotros los poderosos, que  sois los ejecutores de sus órdenes.
Dios mandó a sus Ángeles que cuiden de ti; los cuales te guardarán en todos tus pasos.
Oremos 
Dios Eterno y Omnipotente, Tú que en tu bondad inefable uniste a cada hombre, desde el seno materno, a un Ángel en particular para protección de su cuerpo y alma, concédeme la gracia de seguir fielmente a mi Santo Ángel de la guarda y de amarlo mucho, para que un día pueda, a través de su gracia y bajo su protección, llegar a la Patria Celestial  y ahí, con él y con todos los Ángeles, merezca contemplar tu Rostro Divino. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios en la unidad del Espíritu santo. Amén.

Sin Tí Señor Jesús somos como hoja al viento, como arena en el desierto


Fue en la Cruz donde la historia cambió, mi vida toma otro sentido y donde encontré la razón de vivir


Preciosa sangre, que mi vida cambió mis pecados mis culpas lavó ha quedado atrás el pasado sin Dios



martes, 21 de julio de 2015

La caridad es verdadero amor a Dios que vive realmente en mi prójimo. Mateo 25, 31-46. Reflexión del Papa Francisco


Oración introductoria
Señor, qué pronto se va la vida y con ella las ocasiones para hacer el bien. Te suplico me des, en esta oración, la gracia de saber dejar pasar lo caduco para quedarme contigo. Ante la brevedad de la vida, dame la gracia de vivir con el apremio de hacer rendir el tiempo que me concedes para amarte más.

Petición
Jesús, ayúdame a recordar que la vida me ha sido dada para llegar al cielo con las manos llenas de actos concretos de amor.

Meditación del Papa Francisco
Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: “A mí me lo hicisteis”.
Por esto, quisiera recordar una vez más “la absoluta prioridad de la ‘salida de sí hacia el otro’ como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan “la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve”»(Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2015).
Reflexión
Los enemigos de Cristo y de su Iglesia han logrado desfigurar la verdadera esencia y raíz del cristianismo. Algunos creen que el cristianismo consiste sólo en rezos y posturas piadosas. Esto, indudablemente, tiene su valor y es un medio válido para vivir la fe, pero no es lo único ni lo esencial.

Cristo, el día de hoy, nos viene a recordar cuál es la esencia de su mensaje: la caridad. La caridad no como mera filantropía, sino como verdadero amor a Dios que vive realmente en mi prójimo. Jesús nos lo dice clarísimo "a mí me lo hicisteis", y además con ejemplos prácticos. Esta caridad brota naturalmente del amor a Dios. Si amo a Dios no puedo dejar de amar a mi hermano.

Además de los actos externos, la caridad se aplica a la palabra. Sí, este es uno de los campos más difíciles, pero también de los más hermosos. No basta conformarnos con no criticar a los demás, que ya sería bastante. Hace falta hablar bien de mi prójimo, promover lo bueno y silenciar lo malo, forjar el hábito de la benedicencia. No hace falta inventarse virtudes y cualidades donde no las hay, pero sí reconocer y hablar de las que tiene mi hermano.

Suena bonito, pero cuesta. Haz la prueba de hablar bien de tus hermanos tres veces al día, verás cómo no es tan fácil. Pero Dios lo quiere, y sobre todo, recuerda que Dios vive en tu prójimo.

Propósito
Acercarme diariamente a la comunión, sacramental o espiritualmente.

Diálogo con Cristo
Jesucristo, no debo temer a la muerte porque ella es el paso que me acerca a lo que más he buscado en mi vida: gozar en plenitud de tu presencia. La vida es corta y tengo que aprovecharla para amarte y servirte, fortaleciéndome diariamente con la oración y los sacramentos. Confío en Ti y te digo que puedes venir a buscarme cuando Tú quieras, como Tú quieras y donde Tú quieras.

miércoles, 15 de julio de 2015

Te confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón. Virgen del Carmen

Consagración a la Virgen del Carmen


Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a Tí,
    y confío en tus manos- mi existencia entera.
   Acepta mi pasado con todo lo que ha sido.
   Acepta mi presente con todo lo que es.
   Acepta mi futuro con todo lo que será.
   Con esta total consagración
   te confío cuanto tengo y cuanto soy,
   todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo
   y de tu Esposo Santísimo.
Te confío mi inteligencia, - mi voluntad y mi corazón.
   Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y
   mis temores,-mis esperanzas y mis deseos,
   mis tristezas y mis alegrías.
  Cuida de mi vida y todas mis acciones para que
   sea más fiel al Señor Trino y Uno,
   y con tu ayuda alcance la salvación.
Te confío, Oh gran Señora,
   mi cuerpo y mis sentidos,
   para que sean puros siempre
   y me ayuden en el ejercicio de las virutdes.
Te confío mi alma, para Tú la preserves de
   las tentaciones del mundo,-
   de la carne, - y de Satanás.
   Hazme participar  de una santidad- similar a la tuya;
   vuélveme conforme a Jesucristo,- ideal de mi vida.
Te confío mi entusiasmo- y el ardor de mi devoción
    para que me ayudes- a no envejecer en la Fe.
Te confío mi capacidad  y ganas de amar
   como has amado Tú,- y como Jesús quiere que se ame .
Te confío mis incertidumbres y mis angustias,
   para que en tu Corazón- encuentre seguridad,
   - sostén y luz- en cada instante de mi vida.
Con esta consagración
   me empeño en seguir tu vida
   de humildad,- mansedumbre,- y pureza.
   Acepto las renuncias y los sacrificios
   que esta elección conlleva y te prometo
   con la gracia de Dios y con tu ayuda
   ser fiel al empeño tomado.
Oh, Madre de todos los hombres,
   Soberana de mi vida y de mi conducta,
   dispón de mí- y de todo lo que pertenece
   para que camine siempre en el Evangelio
   bajo tu guía, oh Estrella del Mar.
Oh Reina del Cielo y de la Tierra,
   Madre Santísima del Redentor,
   soy todo (a) tuyo (a), - oh Virgen del Carmen,
   y a Ti quiero  unirme ahora y siempre
   para adorar a Jesucristo, - juntoa los Angeles
   y a los Santos, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.