martes, 26 de febrero de 2019

La fe es el lazo que nos une a Cristo. El punto de unión con él. Nuestra adhesión voluntaria a su persona y a su misión histórica libe­radora. Es comprometernos con Cristo y con su causa. Creer en Cristo es esforzarse en seguir sus pisadas. Es fiarse de él; estar seguros de que nunca nos fallará.



Por su humanidad Jesús es el camino para llevar a los hombres a creer en Dios como él creyó y a ser de Dios como lo fue él.
 Jesús, pues, fundamenta su "poder" en la fe que le anima. El es el que cree con fe ilimitada. Por eso puede curar al niño, porque "todo es posible para el que tiene fe". La fuerza con la que él actúa es la fuerza de Dios, que anida en todo hombre que tiene fe en él.
 Fe aparece aquí en el sentido bíblico de confianza en Dios. Y en esta línea es la que podemos afirmar que Jesús tuvo fe, verdadera fe, la fe plena en el sentido total de la Biblia.

Jesús es el auténtico creyente en Dios, que promueve entre los hombres la fe. Es el hombre total porque ha sido el creyente total.



Dice la carta a los hebreos: "Corramos con constancia en la competición que se nos presenta, fijos los ojos en el pionero y consumador de la fe, Jesús" (Heb 12,2). Según este texto genial, Jesús es presentado como el modelo perfecto de los creyentes, el que ha llevado la fe a la plenitud de la perfección, experimentándola en su propia vida, en una situación humanamente muy dura, al tener que elegir entre el gozo y la cruz, pasando por encima de la ofensa y el desprecio. Jesús es el modelo perfecto de la fe perseverante: él ha tenido que luchar hasta el final para dar toda su perfección a su actitud de creyente.
 Jesús es el primero de los creyentes, "el pionero", en cuanto que los demás hemos de recorrer su mismo camino en la misma actitud. El recorrió nuestro camino de fe como modelo y precursor. Y lo recorrió como nosotros en la oscuridad de la tierra; y desde ella practicó la esperanza y la obediencia en medio de la contradicción y de súplicas y lágrimas. Pero su hastío y su miedo fueron superados por la fe y transformados en amor. Por eso él es el primero de los creyentes.
 Así como Pablo considera a Cristo como el primero de los resucitados, el hermano mayor en la gloria, Hebreos lo considera como el primero que ha vivido ya como resucitado en la historia por haber vivido plenamente la fe.

lunes, 18 de febrero de 2019

Señales para saber si usted reconoce la presencia de Dios. El obra en la vida de sus siervos suple sus necesidades conforme a su amor y misericordia



Dios está continuamente en sus pensamientos
Buscamos la guía de Dios (decisiones) 
Vemos a Dios como nuestro compañero constante 
La fuerza más poderosa del mundo está en Jesús, es un compañero fiel para ayudarnos
Vemos todo a luz de su presencia (lo que sea que ocurra en nuestra vida
Tenemos paz en medio de la tormenta (Jesús esta conmigo, el Espíritu Santo me ayudará, consolará)
Su poder está operando para facultarnos a enfrentar lo que sea, 
Lee la biblia que es la palabra de Dios,la mano de Dios en acción tengo a Dios para ayudarme
Tenemos gozo en el corazón 


viernes, 25 de enero de 2019

Dios Soberano victoriosos rey, Dios de lo imposible te adoramos, tuya es toda la gloria, tuyo es todo el honor, Jesucristo reinas con poder


«Dios es el Señor de lo imposible»: no es ésta una afirmación 
ocasional que pudiera encontrarse en uno u otro texto del Antiguo o 
del Nuevo Testamento. 
Es toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la que 
revela esta certeza, que anuncian el triunfo del Hijo del Hombre, que en Isaías, que anuncian las humillaciones del Siervo de Yahvé. Y las da cumplimiento. Ahí está su misterio: su propia humillación por debajo de todos será su glorificación por encima de todos mediante el triunfo de la Cruz. 

Jesús promete a sus discípulos que su Evangelio será anunciado 
hasta los confines del mundo: «Id por todo el mundo, proclamad el 
Evangelio a todas las criaturas» (Mc 16,15). «Haced discípulos a 
todas las gentes» (Mt 28,19). «Seréis mis testigos en Jerusalén, en 
toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hech 18). 
Pero a la vez anuncia una Iglesia perseguida, expuesta a todas las 
contradicciones, que seguirá pequeña como la levadura en la masa o 
la sal en los alimentos, y se pregunta: «Cuando venga el Hijo del 
Hombre, ¿hallará fe sobre la tierra?» (Lc 18,8). 


 Ese es, a través de mil situaciones paradójicas, el 
mensaje central: un gran eje hacia el que convergen todos los 
caminos. «Señor de lo imposible», ese es el Rostro de Dios, el 
Nombre de Dios, el Misterio de Dios tal como se revela 
progresivamente a través de la historia de los hombres. De forma que 
lo imposible se convierte en el lugar privilegiado de la revelación 
histórica de Dios. 
Hacer el inventario de todas esas «situaciones imposibles», de 
todos los parámetros de lo imposible, de todas esas impotencias 
humanas en las que Dios se ha dado a sí mismo «el momento 
favorable» para revelarse, sería verdaderamente releer la Biblia 
entera. 

A LOS ÁNGELES DE MI ENTORNO




Vosotros, Santos Ángeles de mi mundo diario, Ángeles de mis familiares y de toda mi estirpe; Santos Ángeles de mi patria y de toda la iglesia,Santos Ángeles de todas las personas que me quieren y también de las que no me quieren, Santos Ángeles “a quienes Dios ordenó guardarnos y guiarnos” (Sal 90,11), dejadnos estar bajo el influjo de vuestro poder y participar de los frutos de vuestras acciones y fuerza de voluntad. Vosotros participáis en la actuación del Dios Uno y Trino, en la luz de la Sabiduría increada y en el fuego de amor del Espíritu Santo: Que se destruyan los planes de los impíos y se quebrante toda mala influencia; que los miembros enfermos en el Cuerpo Místico de Cristo sanen y lleguen a la perfección. Que el apostolado del amor logre realizar la unidad en la fe y la consumación de la Iglesia. Amén.