lunes, 10 de febrero de 2020
miércoles, 29 de enero de 2020
Estábamos espiritualmente muertos y en rebelión contra el Señor (por nuestros pecados Ef 2.1, ). No obstante, al confiar en Cristo como nuestro Salvador, recibimos una nueva naturaleza y el regalo del Espíritu Santo. Esto significa que los creyentes tienen el poder de rechazar el pecado y vivir en santidad (2 P 1.3).
Con nuestra nueva identidad como hijos de Dios, ya no compartimos la misma naturaleza o el propósito de los incrédulos. Los seguidores de Jesucristo somos llamados a servir como sus embajadores, difundiendo el conocimiento del Salvador y anhelando la rectitud. Sustituimos nuestros deseos por los de Él, reconocemos cuando hemos pecado, y pedimos su perdón. Pero estos valores a menudo tienen poco sentido para quienes no conocen a Cristo.
Vivir en santidad en el mundo es difícil, pero podemos encontrar apoyo y aliento de otros que han recibido a Jesucristo como Salvador. Los buenos amigos y los consejeros de confianza nos ayudarán a mantenernos orientados hacia el Hijo de Dios.
sábado, 4 de enero de 2020
Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Jer 16, 3
¿Quién o qué guía su vida?
Esa es una pregunta importante porque quien sea o lo que sea que nos dirija determina nuestra manera de pensar, acciones, deseos y caminos. Mucha gente hoy se deja guiar por sus sentimientos. Como resultado, carecen de la estabilidad que solo proviene de depender de la Palabra de Dios. Cuando el Señor es nuestra guía, nos da la claridad y las fuerzas que necesitamos para vivir como Él desea, mientras confiamos en Él.
martes, 24 de diciembre de 2019
Anunciada por primera vez a los pastores hace siglos, la maravillosa noticia del nacimiento del Salvador sigue siendo proclamada en nuestro mundo hoy. No hay límites para el extraordinario amor de Dios, ya que Él continúa alcanzando a las personas con el mensaje de esperanza.
El Señor Jesús se entregó como Salvador. Ahora todos los que creen en Él pueden ser perdonados, reconciliados con Dios y salvados de la pena del castigo eterno. Pero eso no es todo. Él también nos da vida eterna y la promesa de una herencia en el cielo.
No tenemos la capacidad de imaginar lo que fue dejar las glorias del cielo para venir al mundo como ser humano. Todo lo que podemos hacer es agradecer a Cristo por el regalo indescriptible de su ser.
miércoles, 18 de diciembre de 2019
La Navidad suele ser una fiesta ruidosa, a pesar de todo oigamos la voz del Amor. Papa Francisco
El
árbol de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades
de la vida.
Los
adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu
vida.
La
campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir.
Eres
también luz de Navidad, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con
la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad.
Los
ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de
justicia y de amor.
La
estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el
Señor.
Eres
también los reyes Magos, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien.
La
música de Navidad eres tú cuando conquistas la armonía dentro de ti.
El
regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser
humano.
La
tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está escrita en tus manos.
La
felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y reestableces la paz, aun
cuando sufras.
La
cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está
a tu lado.
Tú
eres, sí, la noche de Navidad, cuando humilde y consciente, recibes en el
silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruidos ni grandes celebraciones;
tú eres sonrisa de confianza y de ternura, en la paz interior de una Navidad
perenne que establece el Reino dentro de ti.
Una
muy Feliz Navidad para todos los que se parecen a la Navidad"
Papa Francisco
viernes, 6 de diciembre de 2019
Oh Virgen santísima, entrego mi corazón, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús
ORACIÓN A LA INMACULADA
CONCEPCIÓN
CONCEPCIÓN
Inmaculada Madre de Dios, Reina de los cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús.
A Vos, oh Virgen santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea enteramente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo. Amén.
Jesús obra en nuestra mente para darnos la seguridad que necesitamos y para cambiar nuestras perspectivas, convicciones y juicios, de acuerdo a la suya.
De acuerdo a 2 Corintios 5, 17 “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron”. Nuestro antiguo estilo de vida no va de acuerdo con la nueva identidad que hemos recibido en Cristo. Nuestra vida debe reflejar la justicia divina.
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