miércoles, 5 de junio de 2019

Jesucristo es la luz y ha venido para iluminar al mundo para que todo el que crea en él no ande en tinieblas (Jn 12,16); «creer en la luz para ser hijos de la luz» (Jn 12, 36). Los que creen están en la luz,



Creer que Jesucristo es el «YO SOY»: «Os lo he dicho, antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy» (Jn 13,19; 8,24). 
Creer que Jesucristo es «el Señor» (1 Cor 12,3), «el Santo de Dios» (Jn 6,19), el pan de la vida el enviado para salvar al mundo. Por eso el que cree en el enviado cree en el que le ha enviado.
Creer que el Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre, y ambos que se realiza en la unidad substancial. Por tanto, creer en Dios es creer en Jesucristo.

lunes, 3 de junio de 2019

Novena breve al Espíritu Santo



Oraciones para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.
1º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apreciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. Gloria...
2º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos comprenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria...
3º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nuestros semejantes. Gloria...
4º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona de la victoria. Gloria...
5º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenos para así no perder las eternas. Gloria.
6º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa, y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria...
7º Don
Ven, Espíritu Santo, por tu dónde Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria...
Oración
Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, concédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la misma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.

Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han recibido el don de la verdadera fe. Te suplicamos, Oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros corazones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera encendida.
Inflama, Oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón. Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados.
Te suplicamos, Oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de su gloria.
Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada.

Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

jueves, 16 de mayo de 2019

Amar quiere decir reconocer que cada persona, para Dios, es tan preciosa y valiosa como nosotros mismos. Esta es la actitud básica, a partir de la cual, podremos desarrollar nuestros sentimientos de amor hacia los demás.



En lo más profundo de nuestros corazones, la mayor parte de nosotros compartimos el convencimiento de que todos los seres humanos son de gran valor, aunque sean culpables. Cuando nos ocurre algo terrible, y sentimos odio y deseo de venganza, sufren un vuelco todos nuestros valores. Podemos llegar a echamos atrás y preguntamos: ¿hay que perdonar también en este caso? El perdón es algo que está en el corazón de la fe cristiana. Pero también lo está la justicia.
Nunca ha de usarse el perdón como un escape en una situación conflictiva. Tenemos la obligación de ser valerosos en la preservación de la justicia en el mundo.

Muchos de nosotros hemos aprendido a perdonar cuando éramos niños. Lo hemos aprendido con nuestros padres y nuestros cuidadores a los que amábamos y necesitábamos. Ahora somos grandes, pero tenemos que seguir aprendiendo cosas nuevas. Siempre cometemos fallos y equivocaciones. La experiencia de ser amados y perdonados sigue ayudándonos a crecer y a convertirnos en personas amables.

Ya hemos aprendido que los adultos tampoco somos perfectos. A veces admitimos nuestras equivocaciones y nos perdonamos. Esto nos acerca más unos a otros; nos sentimos más seguros. Pero puede ocurrir que, por cualquier razón, hayas aprendido mal esta lección en la niñez. No estás convencido de que el amor pueda curar la herida. Te cuesta confiar y te cuesta perdonar. Si este es tu caso, necesitas hablar de ello con alguien. Nunca es tarde para aprender nuevos caminos hacia el amor.
No acaba aquí la cosa. Porque no podemos tener con todos una relación tan cercana. Sin embargo, Jesús nos dice que les amemos también a ellos. Jesús nos resume lo que Dios nos exige en estos dos mandamientos:
Amarás al Señor; tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Dios derramó sobre nosotros un amor costosísimo, al enviar a su Hijo Unigénito a morir por ti y por mí. Y, en consecuencia, nos invita a volvemos a él y decirle: "Me arrepiento de mi pecado. Creo que Jesús murió por mí. Perdóname y haz que vuelva a ser tu hijo o tu hija". Pero, date cuenta de que, si das este paso, también tú te comprometes a perdonar.



  • Alguien te ha herido.
  • Eres consciente de lo que ha ocurrido y de cómo te sientes.
  • Comprendes lo que sentía la otra parte y, hasta cierto punto, le excusas.
  • Pero, aun así, hay algo que ha estado mal y tú le reprendes por ello.
Ahora bien, ¿dónde encontrar el poder y la voluntad para perdonar?
¿Temes que no sea posible, y que las cosas no van a volver a estar como antes?
¿Pretendes que todo dependa de la otra persona? Tú únicamente perdonas, si el otro se excusa humildemente y hace que te sientas gloriosamente generoso.
¿No dependerá, más bien, de lo generoso que te muestras hacia el otro?
Es el amor el que nos proporcionará un poderoso motivo para perdonar.
Si amamos a alguien, no lo abandonaremos. A los seres queridos no podemos arrojarlos por ahí como un trapo viejo. Perderlos es como si nos cortaran un dedo. Podremos sentimos furiosos con ellos y creer que el perdonar va a ser difícil y doloroso. Pero también sabemos que, a la larga, nos va a doler mucho más el perder su amor.

martes, 7 de mayo de 2019

ORACIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA DE MACARIO, EL EGIPCIO


Ángel santo, 
que velas por mi pobre alma 
y por mi vida, 
no me dejes, soy pecador
y no me desampares 
a causa de mis manchas. 

No dejes que se me acerque 
el mal espíritu. 

Y dirígeme poderoso 
preservando mi cuerpo mortal.

Toma mi mano débil 
y condúceme por el camino 
de la salvación.

Amén.