domingo, 6 de diciembre de 2020

Si somos sinceros, la mayoría de nosotros admitiría que preferiríamos seguir nuestros propios planes a los de nuestro Padre celestial. Pero ¿qué bendiciones perdemos al adelantarnos al plan de Dios?

 



Siempre tenemos tiempo para esperar en Dios, y dicho tiempo siempre estará bien invertido. Aprenda a entregarle sus planes a Dios, y confíe en que el tiempo de Dios es perfecto para todas las cosas.


El pecado produce culpa, miedo, angustia, y hasta nos afecta físicamente. Y que alivio cuando confesamos nuestro pecado

 




No hay alegría más grande que saber que nuestros pecados han sido perdonados. Y no hay pena más grande que vivir albergando pecado.

¿A lo mejor alguien te ha causado una gran pena? ¿A lo mejor estás batallando con la cuestión del perdón? ¿Capaz estás tratando de deshacerte de la amargura que está destruyendo tu vida? ¡A lo mejor es tiempo de perdonar!

La obra de la justicia será paz, y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre, Entonces habitará Mi pueblo en albergue de paz, en mansiones seguras y en lugares de reposo. Isaías 32:17,18

 


Salomón escribió en Proverbios 14:30,“Un corazón apacible infunde vida al cuerpo, pero la envidia, corroe hasta los huesos.” Se supone que la cristiana DEBERÍA SENTIR PAZ, en medio de las dificultades. Ella debería tener un espíritu calmado y despreocupado.

JESUS DEMOSTRABA ESTA PAZ. El nunca andaba apurado, ni molesto, ni preocupado.  Jesús sabía – con respecto a Su humanidad – que iba a morir en la cruz por los pecados del mundo.

A pesar de que la sombra de la cruz se hacía “más y más” cercana con el pasar de los días…. Jesús nunca demostró el más mínimo miedo. Esto no inquietaba Su paz ni perturbaba Su confianza.

Paz espiritual es tener paz con Dios. Romanos 5:1 dice, “Así pues, justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” ¡Esto es lo primordial! Tenemos que tener paz con Dios, antes de poder tener cualquier otro tipo de paz.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia

 


Nosotros tenemos un recurso inagotable en Dios que es su fuerza, ésta nos ayudará a caminar fortalecidos en nuestro caminar con El. Su Palabra nos enseña que opuesto a la fuerza humana, Dios es nuestra fuente de toda fuerza espiritual. Es solo por medio de su fuerza que logramos cumplir con todo lo que Dios pide de nosotros.

Nuestro Dios es todopoderoso, podemos correr a El para recibir las fuerzas sobrenaturales en toda situación que enfrentemos. El nos promete fuerzas sobrenaturales, en Isaías 40:29-31 nos ice, “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Yavé tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” ¡Gracias a Dios! En Dios encontraremos nuevas fuerzas. El promete multiplicar nuestras fuerzas, aun cuando no tenemos ningunas.

«Cuando haya hambre en esta tierra, cuando haya peste, ... , cuando su enemigo le asedie en una de sus puertas, en todo azote y toda enfermedad, si un hombre cualquiera, o todo Israel, tu pueblo, hace oraciones y súplicas, y, reconociendo su pena y su dolor, tiende sus manos hacia esta Casa, escucha tú desde los cielos, lugar de tu morada, y perdona, dando a cada uno según todos sus caminos, pues tú conoces su corazón - y sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres" II Crónicas 6, 6