viernes, 3 de septiembre de 2021

Inicia tu día con una oración de entrega

 


 

Señor Jesús, una vez mas nos entregamos a ti con plena confianza, Sabemos bien que tú nos escuchas. Te queremos entregar nuestra vida y nuestro ser. Nos abandonamos totalmente en tus manos: nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu. Te entregamos nuestras limitaciones, nuestros pecados, nuestras tristezas y angustias, la dureza de nuestro corazón. Nos entregamos como amigos y hermanos necesitados de Ti. Tú que quieres hacer de nosotros personas nuevas, queremos que nos ayudes a cambiar. Te entregamos nuestra debilidad en la fe, nuestra incapacidad e inconstancia en la oración. Acrecienta en nosotros el don de la oración.

Queremos entregarte nuestras dudas y desconfianzas, nuestros miedos y temores. Ponemos en tus manos nuestros defectos; tú los conoces. Te entregamos nuestras heridas, especialmente aquellas que no quieren sanar. Ponemos en tus manos Jesús amigo todos nuestros resentimientos, rencores, soberbias, deseos de venganza, todo aquello que nos quita la paz, la armonía y el amor que tú nos das. Tómanos, Señor, y haz resplandecer en nosotros tu salvación.

Señor, Jesús eucaristía, te ofrecemos nuestra inteligencia, pensamientos, memoria, nuestras ideas, nuestra capacidad de razonar, nuestra libertad y nuestras decisiones. Te entregamos todos nuestros sentidos: ojos, oídos, lengua; te entregamos todos los miembros de nuestro cuerpo. Ponemos en tus manos nuestro sistema digestivo, circulatorio, respiratorio y todo nuestro cuerpo. Acéptalo Señor para que sea templo de tu presencia, templo de tu Santo Espíritu.

Padre eterno, depositamos en tu corazón santísimo todas nuestras cualidades y valores, que tú mismo has puesto en nuestra vida. Reconocemos que todo lo que somos y tenemos nos viene de ti. De una manera especial te entregamos la alegría, el amor, la paz, la bondad, los deseos de servir y de ser mejores. Todo es tuyo y te pertenece, Señor.

Querido amigo Jesús, te ofrecemos nuestro trabajo y nuestro descanso lo mismo que nuestros estudios. Todos nuestros problemas, todo lo que nos agobia y nos quita la paz. Te entregamos nuestras preocupaciones y nuestros temores. Te confiamos nuestros complejos y angustias, nuestra necesidad de... (Contémosle al Señor nuestras necesidades personales y familiares). Te entregamos nuestra necesidad de servir, de ser sencillos, humildes y alegres, de comprender y aceptar a nuestros familiares y a los demás como nuestros hermanos, de respetarlos y ayudarlos, de solidarizarnos con ellos en los momentos difíciles.

Gracias, Jesús, por aceptarnos como tus amigos; gracias, Señor Jesucristo, por todo lo que estás haciendo; gracias, Señor, porque estamos seguros de que estás obrando y obrarás en cada uno de nosotros, Gracias, Jesús, a ti la gloria, el honor, la alabanza y la bendición ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Entrégale a Dios tu tristeza y dolor y él hará que vuelvas a reir

 


 Dios se deleita en trabajar en nosotros cuando lo reconocemos como Señor. Este tipo de entrega mejora nuestras oraciones, generosidad, conversaciones, actitudes, familias, lugares de trabajo e interacción con aquellos que no conocen a Cristo.

 

 

 

 

Debemos reconocer que no hay nada que podamos hacer para salvar nuestra alma, solo podemos confiar en Jesucristo, quien pagó la pena que merecíamos por nuestros pecados

 


 ¿Qué significa entregarnos a Dios?

Requiere que abramos nuestros corazones y nuestras vidas al Señor, pidiéndole que saque aquello que no le agrada. Debemos estar dispuestos a confesárselo, arrepentirnos, alejarnos de eso, renunciar y entregárselo. Hasta que lo hagamos, nunca seremos la persona que quiere que seamos ni disfrutaremos de sus bendiciones.

 

martes, 17 de agosto de 2021

Las situaciones de la vida a veces nos hacen perder la esperanza. El desánimo ocasional es normal porque es parte de vivir en un mundo caído. Como creyentes, es posible que experimentemos gozo y paz incluso cuando no se cumplan nuestras expectativas.

 


Empiece por buscar al Señor para decirle que está desesperado. Pídale que le ayude a poner su mirada en Él en vez de en sus circunstancias. Reconozca que no se trata solo de un problema del momento, sino también de una cuestión espiritual. Sumérjase en la Palabra de Dios para descubrir lo que Él quiere hacer en su vida a través de la frustración y el dolor. Fíjese en cómo usó Dios las dificultades en la vida de personajes bíblicos como José y David. Después, recuerde su fidelidad para con usted en el pasado.

Es posible que usted sienta dolor durante una temporada, pero no debe abrumarse hasta el punto de darse por vencido. Como cristiano, puede refugiarse en su todopoderoso, sabio y amoroso Padre celestial. Recuerde cómo Él ha obrado en tiempos anteriores de desánimo, y tenga la seguridad de que esta situación será otra historia de fidelidad para añadir a su colección.

Los retrasos pueden ser agonizantes, pero Dios tiene una visión panorámica de todo, y su tiempo es perfecto

 


Para mantenernos en el centro de la voluntad perfecta de Dios, debemos evitar adelantarnos a su tiempo.

Aunque no siempre es fácil esperar en el Señor, no fallaremos si con paciencia le dejamos guiarnos de acuerdo a su tiempo. Si nos adelantamos, caeremos en problemas; pero si confiamos en su dirección, nos guiará hacia su voluntad y hará más de lo que esperábamos.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Oración al Arcángel San Gabriel, sé tú el que solucione mis tristezas y amarguras.

 


Bendito ser de luz, embajador de Dios Padre, mensajero de la esperanza, santo Ángel del Señor, sé tú el mensajero del milagro que espero, sé tú el que solucione mis tristezas y amarguras. 

Trae hasta mí el amor de mi Padre el Señor nuestro Dios, para que alivie mis carencias sentimentales, mis necesidades físicas y materiales, para prodigarme la compasión del Señor.

¡Oh Ángel del Señor! Dame el amor de mi Dios. 

¡Oh Ángel del Señor!, calma mis penas. 

¡Oh Ángel del Señor!, tráeme consuelo.

¡Oh Ángel del Señor!, báñame de luz.

¡Oh Ángel del Señor!, cura mi cuerpo.

¡Oh Ángel del Señor!, cura mi corazón.

¡Oh Ángel del Señor!, cura mi alma.

¡Oh Ángel del Señor!, trae hasta mí el milagro, las gracias y bendiciones que tanto espero:

Porque tú eres el emisario del Señor mi Dios, tú eres su alabanza, tú compartes con nosotros la creación. ¡Oh Ángel del Señor, fortaleza de Dios! En esta hora aciaga trae los dones del cielo a la tierra y permite que se produzca el milagro.

Arcángel San Gabriel, no demores en llevar mi ruego ante su Sagrada Presencia, yo (di tu nombre) te suplico le transmitas mi llamada de auxilio y hagas lo posible para que pueda recibir el milagro que tanto preciso en mi vida y así alcanzar la felicidad terrena que tanto deseo Tú que eres el portador de las buenas noticias y eres el protector de los hogares, haz que en breve vea solucionados mis problemas.

San Gabriel, Arcángel de la pureza, te amo y te bendigo por todo lo que me das, y te doy las gracias por lo que significas para mí, no dejes de guiar los pasos que doy, guarda mis caminos y acompáñame en mi vida que tu protección, patrocinio e intercesión nunca se alejen de mí, para que sea una buena persona aún en los peores momentos.

Yo (di nuevamente tu nombre) te lo agradeceré eternamente y junto a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y la Santísima Virgen María, que es reina tuya y mía, siempre te llevaré en mi corazón. Así sea.

Tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 


Te rogamos ¡Oh, San Miguel! En unión con los Serafines obtener la gracia de abandonar el pecado y de inflamar en nuestros corazones el Santo Amor de Dios.

En unión con los Querubines defiéndenos de los asaltos de las sugestiones y tentaciones del enemigo, derrama en nuestras almas el espíritu de Humildad.

En unión con los Tronos no permitir que seamos oprimidos por los espíritus del mal, y concédenos la gracia de dominar nuestros sentidos y corrige nuestros malos hábitos. En unión con las Dominaciones proteger nuestra Fe, dándonos Sabiduría y Prudencia. En unión con los Poderes el proveer a nuestras necesidades, y concedernos una atención generosa para el servicio de los demás.

En unión con las Virtudes líbranos de nuestros adversarios, falsos testimonios, discordias, calamidades y todo mal que el enemigo suscite para molestarnos.

En unión con los Principados para concedernos el deseo tenaz de liberarnos nosotros, nuestras familias, a todos los que nos rodean y a nosotros mismos de enfermedades corporales y sobre todo espirituales.

En unión con los Arcángeles para que el Señor nos ayude a ser testimonios vivos de Cristo, llevando una vida pura, llena de gozo en el Amor Divino y seamos capaces de transmitirla por nuestros actos a los demás. En unión con los Ángeles el protegernos durante esta vida, y en la Gloria Eterna de Dios.  Así sea.