sábado, 20 de febrero de 2016

El temor se va cuando llega la Palabra de Dios en tus labios, cuando no miras a las circunstancias sino al Dios que cambia las circunstancias. Confía en Dios


La Biblia que dice que son muy felices los pobres de espíritu, aquellos que son sensibles porque están en necesidad pero no se trata de necesidad física sino principalmente, de necesidad espiritual.  Esto significa que nos entregarnos totalmente en las maravillosas manos de Dios. Él es nuestra esperanza.


 Confía en sus promesas, pero hay una condición, hazlo a Él tu esperanza, no pongas tu esperanza en nadie más, habla con Él en oración. 

Quiero escuchar tu dulce voz Jesús


Dejen de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos.
Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.

El que oye la Palabra y no la practica, se parece a un hombre que se mira en el espejo,  pero en seguida se va y se olvida de cómo es. 
En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla.

Santiago 1, 21-25