martes, 4 de agosto de 2020

Oración para pedir la salud de los enfermos a la Virgen de Lourdes


¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas¿
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.

domingo, 2 de agosto de 2020

Protégenos en todos los momentos de nuestra vida



Oh Soberana Reina de los Ángeles,
Madre amorosísima que te dignaste
escoger a nuestra amada Patria
para que fuera el trono de tus misericordias,
te damos gracias por los innumerables beneficios
recibidos de tu intercesión poderosa
y te suplicamos que nos protejas
en todos los momentos de nuestra vida,
sobre todo cuando nos aflijan las preocupaciones;
a esa hora, Oh Virgen y Madre de Dios,
haz valer tus prerrogativas de Reina y de Madre
ante la Santísima Trinidad;
socórrenos desde el cielo con amor de Madre
y con esplendidez de Reina.
Vela por nuestra amada patria,
Oh Reina Soberana de los Ángeles
y sálvala por amor a Cristo,
Nuestro Rey y Señor.
AMEN.

sábado, 25 de julio de 2020

La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos. El comienzo de la Sabiduría es el verdadero deseo de instruirse, querer instruirse, es amarla; amarla, es cumplir sus leyes, observar sus leyes, es garantía de incorruptibilidad, y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios:


La sabiduría es temer a Dios y hacer lo que es agradable para él. Yo gano sabiduría a medida que soy libre de ver y responder a las situaciones de la vida de acuerdo a mis tendencias naturales, que están influenciadas por el pecado. En cambio, aprendo a ver y responder de acuerdo a la voluntad de Dios. Esto sucede cuando no estoy interesado en buscar lo mío propio, o en tener mi propia voluntad. (Santiago 3:13-18) Entonces actúo sólo por el amor y el deseo de vivir rectamente delante del rostro de Dios, con intenciones puras de cualquier tipo de búsqueda del propio beneficio o comodidad. Cuando la sabiduría guía todos mis caminos, entonces la voluntad de Dios se hace en la tierra como en el cielo. Entonces no hay pecado que arruine mi experiencia de vida, y mis posibilidades están abiertas. Hacer la voluntad de Dios es sabio, porque significa que las cosas se hacen de la mejor manera posible, con el mejor resultado posible.
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5.

viernes, 17 de julio de 2020

Cuando este tiempo, que debiera estar saturado de pensamientos acerca de Dios, está copado por pensamientos en otras cosas, es idolatría



Cuando Dios no está en todos nuestros pensamientos o cuando lo está, pero en menor grado. O cuando no pensamos en él para nada, lo cual deberíamos hacer cotidianamente con seriedad, pero en cambio voluntariamente, en lugar de pensar en Dios, enfocamos nuestros pensamientos en otras cosas, caemos en idolatría.
Es indudable que si nuestra intención es amar algo superlativo, pero que no es Dios, amar aquello por sobre todas las cosas es idolatría porque amar es un acto de honra, adoración, que el Señor declara que se debe rendir a él exclusivamente (Dt. 6:5). El Señor Jesús resumió en Mateo 22:37 toda la adoración requerida del hombre. Podemos amar otras cosas, pero él debe ser amado por sobre todas ellas. Ha de ser amado transcendental y absolutamente por quién Él es. Todas las cosas deben ser amadas en él y por él. Él considera que no lo estamos adorando en absoluto, que no lo estamos considerando el único Dios cuando amamos a otras cosas más que a él, o tanto como a él (1 Jn. 2:15). El amor, cuando se sale de las reglas prescritas, es un afecto idólatra.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas.Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo. Sal 9



La alabanza es el medio más claro y directo por el cual declaramos dependencia de Dios. Es una ratificación de su confianza en Èl en medio de las dificultades más densas. Es una confesión de su lealtad y devoción a Aquel que fue crucificado por nosotros y a quien estamos unidos eternamente.

Alabemos al Señor porque: 
     La alabanza magnifica a Dios: La alabanza pone nuestro enfoque en Dios, no en nuestros problemas. El poder, la presencia y la capacidad de Dios transforman nuestra manera de pensar. 
     La alabanza nos hace humildes: Cuando adoramos a Dios, adquirimos una perspectiva correcta de nosotros mismos. La alabanza desinfla el orgullo y el ego. Ganamos una imagen personal saludable, basada en la perspectiva que Dios tiene de nosotros. Al quitarnos el orgullo, la alabanza nos fortalece contra la tentación.
     La alabanza revela nuestra devoción a Dios: Si yo amo a Cristo, voy a alabarlo. Si El ocupa el primer lugar en mi vida, voy a honrarlo con adoración y acción de gracias. 
     La alabanza nos motiva a vivir en santidad: La alabanza abre nuestros corazones para que vivamos como Dios lo desea, santos y apartados para Èl, para que hagamos su voluntad por encima de la nuestra.
    La alabanza aumenta nuestro gozo: El gozo es el compañero constante de la alabanza. Si nos sentimos deprimidos o desanimados, alabar a Dios nos traerá gozo prontamente. 
     La alabanza establece nuestra fe: Cuanto más grande veamos a nuestro Dios, más pequeños veremos nuestros problemas. 
     La alabanza eleva nuestras emociones: Las preocupaciones, los temores y las dudas no pueden sobrevivir por mucho tiempo en una atmósfera de alabanza. 
     Para ver una diferencia en la relación con Cristo y su andar con Èl, alabarlo es lo mejor. No deje de hacerlo, así se sienta inclinado a rendirse. Comprometernos a una vida de alabanza y compañerismo con Jesús, y experimentaremos la plenitud de gozo en Dios. 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Quiero darte gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi salvador, a tu nombre doy gracias. .Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira; frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado, Sir 51, 1


Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Rom. 10:36).
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Col. 1:16.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Consagración individual al Inmaculado Corazón de María


Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea,
hacer lo que tú quieres que haga.
No temo, pues siempre estás conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.

Consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María



¡Oh Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón.
Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por:
   -  el cumplimiento de la voluntad de Dios,
   -  la práctica de la caridad,
   -  y el abandono a la Divina Providencia,
¡Que nos  amemos  todos como Cristo  nos enseñó!. Ayúdanos a vivir siempre cristianamente y envuélvenos en tu ternura.

Te pido por los hijos que Dios nos ha dado (se citan los nombres) para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de Tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado. Amén.

¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos