miércoles, 11 de junio de 2014

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12,2.



¿Cómo sería tu vida si fuese solo el cumplimiento de la voluntad de Dios? ¿Dónde estarías, si siempre hubieses cumplido la voluntad de Dios? El texto de hoy afirma que la voluntad de Dios, para ti, es agradable y perfecta.
El apóstol Juan lo dice de otra manera: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. Prosperidad en todas las cosas, no solo en la vida espiritual. Dios desea lo mejor de lo mejor, para ti: esa es la voluntad “agradable y perfecta” del Señor. Pero, eso no se cumple en tu vida por acaso; existe una condición para el cumplimiento de esta promesa. Y la condición es: “No te conformes con la manera de pensar de las personas que viven en estos días, sino renuévate por el conocimiento de la Palabra de Dios”. El resultado es que comprobarás la buena voluntad de Dios para ti.

La palabra “comprobar”, en el griego, es dokimazo, que tiene la conno­tación de hacer suyo un concepto, después de haberlo analizado. ¿Quieres saber cuál es la voluntad agradable y perfecta de Dios para tu vida? ¿Quieres que esa voluntad se haga una realidad en tu experiencia? 
Necesitas renovar­te. No puedes acomodarte a la manera de pensar de los seres humanos.

La mayoría de las personas de nuestro tiempo considera a Dios un de­talle sin mucha importancia. El “dios energía” está de moda, porque no de­manda compromiso; a la energía tú la usas y, cuando no la necesitas más, la descartas. Pero, Dios no es simple energía, Dios es una Persona. Y con una perso­na tienes que relacionarte con compromiso.
Dios necesita estar presente en tus decisiones, proyectos y planes.

Hoy es una oportunidad de conocer la agradable y perfecta voluntad de Dios para ti. Por eso, no salgas de tu casa sin la seguridad de que has renova­do tu manera de pensar mediante el estudio y la meditación de la Palabra de Dios. Si lo haces, ciertamente hoy será un día de victoria, y las cosas que, apa­rentemente, se presentaban sin solución serán superadas, porque una cosa es luchar solo y otra, completamente diferente, es luchar sabiendo que Jesús está a tu lado. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta“.



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