martes, 19 de septiembre de 2017

Mi buen Jesús, te alabo y adoro, te amo con todo mi corazón y agradezco tu entrega por nosotros en la Cruz,



Acudo ante Ti sabiendo que estás siempre a nuestro lado
que todo lo ves, todo lo sabes y nunca abandonas.
Tú que concedes vida en abundancia
y eres medico verdadero y dador de salud,
Tú que eres el Buen Pastor y cuidas de tu rebaño
te ruego que desciendas y concedas tu protección y amparo
a este ser querido que tanto padece por su enfermedad,
apelo a tu infinito Amor, a tu bondad y clemencia,
y solicito la gracia de la salud para ……. (nombre del enfermo).
Tu que dijisteis:
“Yo soy la Resurrección y la Vida”,
que recibiendo y llevando en Ti mismo nuestras enfermedades,
curabas las dolencias y males de cuantos se te acercaban;
a Ti acudo lleno de esperanza, lleno de seguridad,
para implorar de tu Sagrado y Divino Corazón.
Señor Jesús compasivo, que al ciego de Jericó,
que sentado junto al camino te decía en alta voz:
“Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”,
le respondiste: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado”,
y al momento pudo ver,
te pido con toda mi fe: Señor, devuelve la salud a (Nombre del Enfermo).
Omnipotente y sempiterno Dios,
eterna salud de los que creen,
escúchanos en bien de tus siervos enfermos,
por quienes imploramos el auxilio de tu Misericordia;
a fin de que recobrada la salud, te den gracias en tu Iglesia
ferviente acción de gracias. Por Cristo Nuestro Señor. Así sea (AMEN).

domingo, 10 de septiembre de 2017

El Amor del Señor y el amor al Señor descubren en nosotros unas posibilidades nuevas e insospechadas para nuestros amores humanos.


Sin la experiencia de ese Amor,  esas posibilidades quedan como encarceladas dentro de sí, como imagen de Dios por  semejanza, pero no por aproximación; como deseo truncado de Dios. 

Desde el momento en que entendí quién era Dios para mí, supe que ya sólo podría vivir para Él», dijo Charles de Foucauld.



Así de absoluto y arrebatador es Dios, así de único  para quien ha descubierto su Amor. Amar a Dios con todo el corazón no es un mandamiento  que viene de «fuera», sino un imperativo que nace del interior de la experiencia del amor a  Dios. Los grandes místicos del cristianismo y de todas las religiones saben que esto es así,  aunque a los demás nos cree sospechas...  Ahora bien, quien ama a Dios con todo su corazón, con toda su mente, con todas sus  fuerzas, ama igualmente con todo el corazón a lo que de Dios procede, a todo lo que nace  de Él. Porque Dios es Amor creador, no podemos amarle a Él sin amar igualmente a su  creación. Porque Dios, además de padre/madre creador, es Reino, no podemos amar por  separado su creación de su Sueño sobre ella. En caso contrario, nuestro amor a Dios se  quedaría profundamente recortado, egoísta. interesado. Los hombres y mujeres del amor  único a Dios se convierten, en el interior de esa experiencia, en hombres y mujeres del  amor a todos y a todo. 

Maneras de amar: hablar sin acusar, así nos ama Dios



Normalmente, el cristiano se percibe como necesidad teologal de conocer y amar y de  ser conocido y amado por otros seres humanos y por Dios, a través de Cristo, en el  Espíritu. La realización recíproca de esta necesidad teologal es el amor agapé. Este amor,  referido a Dios o a una persona, transforma la 'necesidad' de amar en don de conocimiento  y predilección recíprocos.