viernes, 20 de junio de 2014

ganar almas para Cristo: Es en realidad una obra divina, porque solo Dios puede elegir, convertir, transformar, santificar al hombre

PESCA MILAGROSA

DEJARON TODO PARA SEGUIR A CRISTO.
"Lo dejaron todo y siguieron a Jesús". Dejaron aún la pesca milagrosa que los había llenado de admiración, porque comprenden que Jesús vale mucho más que las dos barcas llenas de pescados que les acaba de obsequiar.
Los que están destinados a ser pescadores de hombres, están invitados a dejarlo todo para seguir a Cristo. Para trabajar plenamente, con todas sus fuerzas, en la obra de la salvación de la humanidad, es necesario renunciar a todo lo demás, aceptar el que todo su haber sea Cristo. La vocación reclama el desprendimiento completo del mundo, para alcanzar el apego total al Salvador.

PESCADORES DE HOMBRES.
"En adelante serás pescador de hombres". El destino propuesto por Jesús es por mucho superior al oficio ejercitado hasta entonces por Simón. Pescar hombres es una empresa mucho más noble y difícil que pescar peces. Es una misión maravillosa, más milagrosa aún que la pesca que acaban de hacer.
La vocación compromete al hombre en un trabajo muy por encima de los trabajos humanos ordinarios: ganar almas para Cristo: Es en realidad una obra divina, porque solo Dios puede elegir, convertir, transformar, santificar al hombre. Una obra divina sobrepasa a todo oficio, carrera o profesión, a todo trabajo humano. La vocación es una invitación a cumplir el trabajo de Dios, un trabajo milagroso.


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