lunes, 28 de julio de 2014

El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente

2 Co 5, 16-
Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.
Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.
Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.
A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él..........

Somos nuevas criaturas como ya lo citamos, en el momento que Dios entra en tú corazón y aceptas que El murió por tí y por mí en la cruz del calvario, todos tus pecados son borrados por su poderosa y preciosa sangre y si reconoces que necesitas de El para ser libre de todo lo que te ataba, nacerás nuevamente y en tu corazón habrá gozo y paz porque tu vida será llena por completo ese Dios tan maravilloso en todo tú ser.

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