sábado, 10 de octubre de 2015

El fruto del Espíritu Santo es el amor


Dios es amor. Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él."  A través de Jesucristo, nuestra meta más grande es hacer todas las cosas en amor. "El amor es sufrido, es benigno; El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser" (1ra de Corintios). 

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