viernes, 28 de noviembre de 2014

ACORDAOS (MEMORAE)

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Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. Oh, Santa Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, dígnate escucharlas y acogerlas benignamente. Amén.


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