miércoles, 13 de enero de 2016

Madurez cristiana es tener reacciones espirituales. Para que seamos cristianos maduros debemos permitir actuar al Espíritu Santo dentro de nosotros para entonces tener reacciones trascendentales, no justas, correctas ni buenas, sino reacciones que van más allá de lo que el hombre pide.

El objetivo de todo esto es que podamos ser cristianos maduros

¡pues estos son los que el mundo está esperando ver! El mundo está esperando por cristianos que traigan la gloria de Dios, que muestren Su poder, pero que no sólo se queden en mostrar Su gloria y Su poder, ¡sino que manifiesten el carácter de Cristo! Nunca permitas que la unción que se te ha dado te lleve a donde tu carácter no te puede sostener ¡Muchos deseamos la unción, pero pocos deseamos el camino del carácter! Debe haber un equilibrio en nuestra vida entre unción y carácter, entre el fruto del Espíritu y el don del Espíritu; el don del Espíritu habla de la unción, el fruto del Espíritu habla del carácter: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; Necesitamos que haya un accionar del Espíritu tanto en el don como en el fruto, porque eso es lo que este mundo conmocionado espera ver. ¿Cómo sería este mundo si todos los cristianos entráramos en este tipo de vida? ¡Los ladrones vivirían confundidos! Se sentirían amados. ¡Es necesario que le demos oportunidad al Espíritu Santo! ¡Contemplemos la verdad! Y creámosla. Es cierto, no podemos por nosotros mismos, pero la verdad es: Jesús, Tú sí puedes. ¡Sí es posible vivir la Vida a la que Jesús nos llama!

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